Sunday, March 8, 2009

El amor, la felicidad y la duda (meditaciones)

El amor, la felicidad y la duda
Nace el hombre y la mujer con una predisposición para el amor? Desde pequeños tiemblan las manos al hablar de emociones, al principio por no entenderlas, luego por confusión. Escuchamos a los demás hablar de conquistas, derroches de coqueteos y dejamos en el oído la verdad. La vida se esconde en una búsqueda Incontrolable, hurtamos errores y perdones, confesamos no saber como domesticar el alma. Crecemos de pantalones cortos y vestidos, buscando caricias entre las blusas y las orejas en un cine matutino. Otros le roban la caricia en la costas del mar, genuinos a la espera de lo que nunca acaba de llegar. pero que nunca se va. Pasamos la adolescencia con prisa, con veranos llenos de ilusiones, amores a medio comprender, frustraciones del corazón. Partimos de esas inocencias para elaborar nuestra filosofía de la vida, el amor y la felicidad. Somos unos ilusos afortunados, la vida nos permite hacer laberintos emocionales, perdemos de vista que la búsqueda es lo Importante, la salida solo nos llevarla a una conclusión, la muerte.
Pasa el tiempo y ensayamos en cada amor nuestros temores y grandezas, y es cada amor una encrucijada de la cual aprendemos poco, o mucho, depende si queremos abrir los ojos. Así no las pasamos hasta llegar a los veinte, en donde la rebeldía de creernos conocernos abordamos la autoestima, cierto egoísmo y hasta cierto grado de comprensión, perdón, perder quise decir compasión. La locura de amar es lo único verdadero en este período, la búsqueda Incesante de amar y ser protegido por el, Incluso llegamos a la iglesia entre una multitud de personas para decir: "SI".
A partir de ese día comienza de nuevo la búsqueda, porque ahora aprendemos a conocernos, y la ecuación comienza a variar con cada te quiero y cada pasión que pasa entre las piernas o los senos. Desde aquí se abre el camino en profundas grietas, nos perdonamos los resabios o nos abandonamos a la Intransigencia, ofrecemos la oliva o la hoz, los treinta nos sorprenden en esta lucha. Vamos dejando las dudas, estamos convencidos que la felicidad no es el amor, que mas bien es la aceptación de "Tu" y "Yo" en un nosotros. Aprendemos a convivir como parejas y vernos desnudos, toda la vida se detiene una mañana y vemos por vez primera la huella que hemos perseguido, que no es otra que la nuestra. No podemos ser otra persona, no podemos amar como los demás, no podemos hacer el amor como los demás, todo es como un despertar.
Queremos, somos una Identidad del conocimiento. Aceptarnos y dar espacio a la pareja son premisas, desde ese Instante dejamos de ser cigarras y adquirimos canto propio; es en este momento cuando se dice que hemos madurado, aquí encontramos el amor, la felicidad y la duda se despide con gracia.

Alexis Garcia

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